martes, 24 de enero de 2017

La Unidad consciente


                       

El concepto del “UNO” es compartido de una u otra forma por todas las grandes religiones, orientales y occidentales y por la Filosofía de la existencia. Hablamos del “UNO” como el “TODO” indivisible, aunque perceptible parcialmente por los sentidos humanos limitados como multiplicidad de formas. El UNI-VERSO es la unidad subyacente en la diversidad. Las más antiguas escrituras de la Humanidad de las cuales se tiene registro hoy en día, los “VEDAS”, expresan el concepto del “UNO” en tres aspectos combinados e interrelacionados: SHIVA, VISHNÚ y BRAHMA ; esta es la “Trimurti” o Trinidad Hindú. La teología cristiana habla de la Santísima Trinidad: PADRE, HIJO y ESPÍRITU SANTO reunidos en “un solo Dios verdadero”. En el antiguo Egipto la Trinidad estaba representada por OSIRIS, ISIS y HORUS.
El concepto de UNIDAD es lo primero que comienza a comprender todo aquel que emprende su camino de regreso a “su Hogar”, a su esencia espiritual, la cual está totalmente emparentada con la idea y la experiencia de la UNIDAD.
No es posible transitar el sendero espiritual si no se comprende este básico concepto, el cual será cada vez más profundizado conforme el peregrino avanza en el Sendero. La captación del mismo puede llegar con el empleo puro de la razón, ya que el empleo de esta capacidad puede sustraer el significado limpio de la UNIDAD de la Vida Cósmica como lo hicieron filósofos y religiosos de todas las épocas. Tal es el caso de Santo Tomás de Aquino, fraile de la Orden Dominica, que a través de “la lógica” demostró la existencia de Dios. Otra forma de conocer el concepto del “UNO” es intuitivamente, sentidamente. Es decir que, sin elaborar mentalmente un examen discursivo a través de la lógica de la razón, es posible “sentir”, INTUIR la verdad del “UNO” subyacente en todas las cosas.
Intuición es la captación de una verdad sin el auxilio de la mente discursiva.
Intuición es VER la esencia, el íntimo ser y causa de todas las cosas sin confundirse con las apariencias temporales y espaciales.
Intuición es “percepción directa” e instantánea de la verdad.
Claro está que esta forma de comprender el concepto del “UNO”, la Intuitiva, es más elevada que la de la Razón, si consideramos que la INTUICIÓN es Buddhi en actividad, un plano más elevado que Manas (mente) que es donde sucede la RAZÓN; pero ambos caminos son válidos.
La idea de un Gran Ser infinito y eterno subyacente a todas las formas finitas visibles e invisibles es ese “UNO” del cual hablamos. Pero tenemos que diferenciar dos conceptos de UNIDAD:
1- La UNIDAD referida al Ser infinito y eterno, al “UNO”, cuya captación (en cierto grado) puede ser razonada o intuida.
2- La “UNIDAD CONSCIENTE”, que se realiza con la evolución álmica mediante continuas expansiones de consciencia.
Al hablar de “UNIDAD CONSCIENTE” nos referimos a la realización consciente de la Unidad de Vida lograda paulatinamente por una entidad evolucionante que ya alcanzó su individualidad álmica-monádica y que mediante la evolución fue trascendiendo las limitaciones de su “yo personal” y adquiriendo conciencia grupal cada vez en mayor expansión.
Un animal ó una planta, por ejemplo, son parte del “UNO”, pero no son “conscientes” de ello, ni siquiera son conscientes del “sí mismo” ya que aún no poseen individualidad, (excepto en ciertos casos donde animales domésticos muy evolucionados adquieren una incipiente noción de individualidad antes de que la mónada animal pase a la forma hombre, que es donde sucede realmente la individualidad consciente. Ciertos cetáceos, como los delfines, no entran dentro de estos ejemplos, ya que son seres más evolucionados).
La UNIDAD CONSCIENTE comienza a despertar a partir de las INICIACIONES espirituales por las que pasa el individuo, las cuales implican expansión de consciencia. Estas expansiones de conciencia están hermanadas con la radiación solar (crística) que va emanando del peregrino, incluyendo en su área de radiación e influencia a más y más seres, pudiendo abarcar, con la suficiente evolución, al planeta mismo, al sistema, y más allá. Esto es Unidad Consciente en aumento conforme a la evolución permanente.
El respeto natural por todas las entidades vivientes y la COMPASIÓN son las cualidades álmicas que se expresan en quienes comienzan a vivir la Unidad Consciente.
La captación de la idea del “UNO” (primer concepto) es pasiva, mientras que la “UNIDAD CONSCIENTE” es activa, es una irradiación de Luz, Paz y Amor desde el corazón compasivo del individuo y del grupo, lo cual beneficia álmica y espiritualmente a todos los seres que están dentro de su esfera de influencia.
Existe un tercer concepto de UNIDAD espiritual cuando hablamos de “UNIDAD DE PROPÓSITO”. Todos los seres que han alcanzado cierto grado de desarrollo álmico-evolutivo, ya formando parte de la Comunión Crística ó “Comunión de los Santos” (como lo llama la teología cristiana), forman “UN CUERPO CRÍSTICO DE LUZ”, es decir, Conciencia y Propósito unificadas, de manera quecuando un ser de esta naturaleza álmica ama, no es él individualmente quien ama, sino muchos, miles y miles, santos, bodhisattvas y maestros espirituales que aman en él y a través de él.
La irradiación de la Paz Celestial y del Amor Divino proceden del Sol encendido en ese Cuerpo Jerárquico de Luz.
Paz en los corazones



sábado, 14 de enero de 2017

Ley de Reencarnación




Pregúntense si están en la vía correcta, el la que más necesita y conviene a vuestras almas. Examinen el sendero transitado y observen vuestro sentir.
Esta es la primera pauta que un peregrino debe observar para iniciar el Sendero interno, es decir, el camino de la evolución y transformación responsable y consciente de la conciencia.
Es el Sol Búdico en el interior del peregrino el que alumbra el camino a seguir, pero ocurre que las energías materiales más densas, de deseos y mandatos psicológicos familiares, culturales, religiosos, etc. presentes en los vehículos que conforman la personalidad humana, tienen sus propios objetivos y propósitos, comúnmente opuestos a la Voluntad y Propósito Solar. Este asunto debe ser considerado con detenimiento por el estudiante, con reflexión, porque no es un tema de fácil dilucidación.
Las energías de kama-manas (‘deseo’ y mente inferior adherida) conforman una coyuntura de tendencias, hábitos, ideas y emociones que en su estructura psicológica de “identificación” generan lo que llamáis ‘ego’ o ‘yo’ inferior.
Este yo inferior, personal o psicológico es básicamente “identificación” de la mente con los objetos materiales y los objetos de deseos, y con emocionalidades e ideas rígidas, no creativas, sino dogmas fijos que funcionan a manera de mandatos internos (de orden inferior).
Esta es (aunque es simple la explicación ofrecida) la base constitutiva del “yo”, de lo que llamáis “persona”. La persona humana es como una “máscara” transitoria del alma; también se podría ejemplificar diciendo que es “el actor” que representa un papel momentáneo en la Gran Obra de la vida del alma.
A lo largo de su larga travesía evolutiva, el alma desempeña muchos ‘papeles actorales’, siendo cada uno una encarnación del alma en una nueva personalidad humana. Esta es la travesía evolutiva del alma; un extenso recorrido en el cual el alma se obliga a sí misma, por voluntad de la Mónada, a tomar una y otra vez vehículos materiales en el mundo formal, es decir, “máscaras”, para representar un determinado papel actoral con características particulares cada vez. Siempre existe una correlación entre cada papel desempeñado por el alma en sus encarnaciones sucesivas, ya que hay una hilación evolutiva dirigida por la Mónada y por los Señores del Karma, que son quienes rigen y dirigen el destino ascendente de todas las almas. Por lo tanto, el alma siempre está progresando en comprensión, papel tras papel, máscara tras máscara, en una cadena organizada de existencias, extrayendo la esencia de cada vida vivida en la forma humana. Esas “esencias” que son extraídas de cada existencia material son las que van llenando la “burbuja álmica” de un ingrediente sutil: SABIDURÍA.
El proceso finaliza cuando la “burbuja álmica” ya se ha llenado por completo de Luz de Comprensión, y ya se la puede ver brillando semejante a un Sol Dorado de Amor-Sabiduría. Cuando esto sucede ya el alma no necesita más encarnar, es decir, no necesita ya representar “papeles actorales” en la materia, porque ya ha descubierto su real naturaleza, ya se reconoce a consciencia comoel ‘Ser’ que ha estado oculto tras todas aquellas “máscaras”, una y otra vez… Cuando el alma alcanza así la comprensión intuitiva del SÍ MISMO, del SER, deja toda identificación con ‘las máscaras’, y se libera de las tendencias, ilusiones y fantasías propias de las máscaras. Esto significa que el alma ya ha aprendido a captar las esencias, y a no dejarse engañar por la máscara de las apariencias y de las formas. (Esto incluye los espejismos de los deseos y las ilusiones mentales de las ideas).
Alcanzar tal estado de liberación es cierto grado de Sabiduría, es Buddhi activo como consciencia, esto es: Cristo vivo en la esfera del alma humana.
Si el alma encarna nuevamente después de esta Iniciación, será por Ley de Sacrificio y Servicio, y ya no por karma, movida por la necesidad de conquistar autoconsciencia.
Es por este motivo que al inicio de esta transmisión se indicó el camino de la reflexión para la toma de consciencia, porque el peregrino puede llegar a desaprovechar o a no aprovechar al máximo posible la oportunidad de progreso de su alma en su actual encarnación, si es que vive mecánicamente, irreflexivamente, sin preguntarse nada, sin observarse, sin estar alerta y atento a su mundo interior. Este “dormirse” ocurre cuando la mente se apega y aferra a los sentidos físicos y se deja influenciar y manejar por los indómitos deseos pasionales de todo tipo. Esas corrientes de energías astrales y mentales inferiores conforman, como se explicó, el yo inferior, y en su hábito mecánico representa el estado de conciencia al cual conocéis como “estar dormido”.
Estar ‘dormido’ es no estar consciente, en estado de alerta, es vivir por puro hábito, sin cuestionarse nada y sin considerar el “cambio interior” como posibilidad. Esto es lo que produce los mayores males en el mundo. Por lo tanto “despertar” de sueño de la conciencia sonambúlica es volverse consciente de la vida, de las corrientes astrales y mentales y de sus influencias y efectos.
Esto implica necesariamente el nacimiento del DISCERNIMIENTO, el cual conduce por el camino consciente hacia la Unidad de la Vida.
Por eso dijimos al inicio: “vuélvanse conscientes de vuestra vida, observen y vean el camino transitado”; y ahora agregamos: ordénense nuevamente, viendo qué cosas debéis dejar atrás, dejar ir, y qué elementos nuevos sentís que deben ocupar esos vacíos. Esto significa aplicar la energía de la determinación y la voluntad hacia fines claros, con la guía del Sol Búdico, que es el amigo más fiel y la segura guía en cada alma. Esto es: “CAMINO CONSCIENTE”.
Encuentre cada estudiante las respuestas claras a sus profundos interrogantes, y cuando esas respuestas no llegan enseguida, porque pueden hacerse esperar, tomad el camino del mayor bien que vuestra conciencia señale, mientras las profundas incógnitas preparan para su tiempo justo su revelación.
Todo tiene su tiempo en la vida del alma. Interpretar esto es comprensión.
Encended la Antorcha Interna de Buddhi con el don de la Fe y permaneced en Paz.
Todo llega!!, amados estudiantes.
Lo que es verdadero siempre llega al peregrino bien dispuesto y preparado, en su justo momento.
Emprended en Camino entonces, aunque debáis iniciarlo con gastados instrumentos y cansados pies…
En amor:
Jardineros Solares