miércoles, 31 de agosto de 2016

Buda y Cristo como dos Centros Magnéticos de Iniciación



Existe y ha existido para cada humanidad un ARQUETIPO superior de hombre que es el resumen y síntesis de lo que la raza humana debe lograr tras su particular período evolutivo. Tanto la raza lemuriana, como la atlante y ahora la raza aria han evolucionado hasta el logro de la materialización del arquetipo propuesto para cada etapa.
En la raza lemuriana el prototipo-hombre focalizó su propósito en el desarrollo del aspecto físico. El humano atlante desarrolló especialmente el vehículo emocional y con el legado evolutivo de esas 2 razas, la raza actual, aria, puja por desarrollar el aspecto mental.
La humanidad en general aún se debate en los desafíos que presenta la astralidad, pero con un plano mental en vital desarrollo que posibilita trascender a grandes grupos a otro plano de experiencia, a otras Iniciaciones.
Así también, podemos decir que una porción minoritaria y adelantada de la humanidad está superando los límites de la mente, captando la Luz del plano Búdico*: “INTUICIÓN”.
Existen TEMPLOS DE MISTERIOS* en la Tierra, verdaderos Centros de Fuerza que son transmisores de las energías iniciáticas en sus diferentes grados o escalas.
Estos Centros de Fuerza han sido organizados con el Descenso Divino de Grandes Seres (Avatares), los cuales con su vida de sacrificio en la Tierra han dejado las “Huellas de Luz” que los hombres deben seguir para “ascender” por la Gran Escalera Iniciática.
El Buda dejo plasmado con su vida, obra y energía un gran Centro de Fuerza planetario que facilita la 3ª Iniciación, a través de la Luz del Conocimiento y la Sabiduría. También enseñó el DESAPEGO, sentando las bases para la 4ª Iniciación (de la Renunciación o Crucifixión), la cual fue plasmada por el siguiente Avatar: El Cristo, Quien con Su Luz, posibilitó la manifestación de un Centro de Fuerza en el plano astral planetario, el plano del sentimiento. Esto también favoreció el dificultoso camino de la 2ª Iniciación en la humanidad (debido a que es la iniciación relacionada especialmente con el plano emocional).
El estudiante no debe olvidar que lo que en estos escritos se llama 1°, 2° iniciaciones, son “iniciaciones menores” relacionadas a cambios energéticos (transferencias de polarizaciones de energías entre chakras) en lo que respecta a los cuerpos físico y emocional respectivamente. Entonces, lo que es llamada: 3° iniciación, que se da al polarizarse la energía-conciencia especialmente en el plano mental, es en realidad LA 1° GRAN INICIACIÓN. Es decir que las 3 primeras iniciaciones (que son cambios transmutativos en los campos físico, astral y mental correlativamente) son procesos de la Gran Primera Iniciación, en la cual el Alma comienza a influir decisivamente sobre el área de la personalidad humana, convirtiéndose las 3 materias inferiores (física, astral y mental inferior) en espejo o instrumentos para Su reflejo y actividad en el mundo formal.

                                                                           

                       

La vida fraternal universal







El Sol ha aportado enseñanzas instructivas a las almas. El corazón de la Jerarquía Solar sintoniza con las verdaderas necesidades del Alma de la Humanidad.El aporte de los Seres que integramos la Jerarquía Planetaria o Gran Hermandad es ofrecido a través de un gran Plan de Servicio para favorecer los procesos y progresos evolutivos de cada reino de vida. El reino humano cuenta tan solo como uno de esos ‘reinos de vida’, pero el Plan Evolutivo Terrestre considera muy variados aspectos y aéreas en al servicio.
Habitualmente los estudiantes centran sus estudios, atención e interés en ‘la fase humana’ del progreso espiritual, y olvidan de esa manera la amplitud y grandiosidad del Plan Evolutivo, donde, como se dijo, el ser humano es tan solo un esquema más de los tantos (aunque muy importante, por supuesto).
Nuestra intención en esta charla es dar una idea más abarcativa del Plan Divino (en cuanto a la diversidad y amplitud los reinos de vida) para que los estudiantes sepan que “sus hermanos” de otros reinos vivientes son tan importantes como ellos, y que merecen ser considerados “almas sagradas” también.
Cuando se habla de “Hermandad” o “Fraternidad”, habitualmente los estudiantes se representan en sus mentes una vinculación armoniosa y pacífica entre seres humanos, de todas las razas, sin distinciones separatistas de ningún tipo: ‘hermandad del hombre con el hombre’, se diría. Pero rara vez se ve a algún estudiante representarse en su mente a “La Hermandad” incluyendo en sus imágenes e ideas mentales a los minerales, a los espíritus de la naturaleza (elementales), a las diferentes especies de vida vegetal, a todos los animales existentes, y a los Devas y Ángeles incluidos. Cuando vemos a un estudiante con estas ideas, las cuales se han transformado en un “sentir”, sabemos que ya vibra en él la conciencia de unidad, porque…:
Hermandad es Conciencia de Unidad y se traduce en el “sentir”, reflejándose en el actuar.
Quien vive y siente esta Unidad y Hermandad con todos y con cada uno de los reinos de vida existentes (visibles e invisibles) siente y actúa con RESPETO hacia toda vida. Sabe que todo está evolucionando, que todo es sagrado, y por lo tanto usufructúa de los reinos de vida solo lo que necesita, ni más ni menos; lo toma con amor y cuidado, y con un permanente sentimiento de gratitud en su interior. Quien en cambio, toma “por arrebato”, con actitud predatoria, o para satisfacer un egocéntrico gusto personal sin considerar ni respetar a la vida que es tomada, sea cual fuere la situación, no está vibrando en la HERMANDAD.
La Hermandad exige sacrificios del ego personal.Obliga a relegar gustos y hábitos por el bien del prójimo.
“El prójimo” no es tan solo el ser humano, sino toda entidad viviente. El prójimo es “el semejante”, pero no entendido como ‘especies biológicas semejantes’, sino como “almas semejantes”; y puesto que “alma” es “vida”, entonces todas las almas, de todos los reinos, son hermanas y “semejantes” al compartir la misma Esencia Universal, porque pertenecen a la Vida Una.Quien no sabe de estas simples y básicas reglas de “la vida fraternal universal” no puede ser considerado ‘alma iluminada’, siendo todavía un alma confundida, en busca de Luz. Decimos esto porque vemos a muchos estudiantes muy entusiasmados con ideales espirituales y abocados al estudio, e inclusive a la difusión y enseñanza de temas metafísicos, “espirituales”, esotéricos, etc., que aún no saben ni siquiera relegar hábitos nocivos de sus conductas que están perjudicando la vida de hermanos menores de reinos infrahumanos (reinos inferiores al humano en la cadena evolutiva). Un típico caso, (que a esta altura seguramente ya se le pudo presentar a más de un lector en su mente), es el tema de la dieta alimenticia del hombre. No ahondaremos en este punto que bien conocido es por el interesado, y por que ya muchos aportes tiene este tema por parte de muchos estudiantes en todo el mundo. Solo diremos que no puede considerarse “discípulo” de la Vida a aquel peregrino que aún no ha sabido respetar la vida del reino animal, el cual puja por tener la oportunidad de crecer y evolucionar el tiempo suficiente en los vehículos materiales correspondientes a cada especie, lo cual no consiguen, por ser sometidos al exterminio por “la sed de sangre” de los hombres aún “dormidos”. Aquí, la palabra “dormido” se relaciona al tema que nos ocupa; por lo tanto un ser humano “dormido” es quien no ve ni siente la Gran Hermandad de todos los reinos, y que toma por arrebato y/o movido por “kama” (deseo) lo que le place, creyendo que el derecho lo asiste.
Un ser “despierto”, en cambio, es un ser sensible a la Unidad de la Vida, “respetuoso de corazón” (no por hábito cultural) de todas las entidades vivientes, y que toma lo que precisa con consciencia y gratitud.
Un ser “despierto” considera que el derecho a la vida es de todas las criaturas vivientes, y no del ser humano por encima de otras especies. No obstante, conoce la “Ley de Sacrificio”, por la cual todas las especies vivientes ceden de ‘sí mismas’ para favorecer la subsistencia de otras, estando todo esto dentro de una “Ley de Equilibrio de las especies” y de la “Ley de Armonía Universal”.
Tal equilibrio se rompe o altera cuando entra en la ecuación evolutiva el “egocentrismo” humano, hasta que el Alma supera ese oscuro estado y vuelve a la Unidad en forma ‘consciente’, rearmonizándose con ‘El Todo’.